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Codo de tenista (Epicondinitis)

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón
Especialista en medicina del deporte en CEVAFIN

Es una inflamación que causa dolor a veces incapacitante, en la parte lateral del codo, se presenta comúnmente en tenistas y amas de casa.

Causas

Los músculos extensores del antebrazo se fijan al hueso por la parte externa del codo. Cuando son utilizados en movimientos repetitivos, con extensión de la articulación de la muñeca, esto lleva a que se presente irritación y dolor donde el tendón se inserta al hueso.

Es común en los jugadores de tenis cuando realizan mucho el movimiento de revés que por su mecánica o mala técnica es el golpe que más comúnmente causa síntomas.

Pero cualquier actividad que involucre torsión repetitiva de la muñeca (como usar un destornillador) puede llevar a esta afección. Los pintores, los plomeros, los obreros de la construcción, los cocineros y los carniceros son todos más propensos a presentar el codo de tenista.

Esta afección también puede deberse al uso constante del ratón y el teclado de la computadora.

Las personas que tienen de 35 a 54 años son comúnmente las más afectadas.

En algunas ocasiones, no se identifica la causa del codo de tenista.

Síntomas

Los síntomas pueden incluir cualquiera de los siguientes:

  • Dolor de codo que empeora con el paso del tiempo.
  • Dolor que se irradia desde la parte externa del codo hacia el antebrazo y dorso de la mano al sujetar o realizar torsión.
  • Agarre débil o dolor al agarre.

Diagnostico

El diagnostico debe ser realizado por un especialista en medicina del deporte.

Dolor o sensibilidad cuando se presiona ligeramente el tendón cerca del sitio en donde se fija al húmero, por encima de la parte exterior del codo.

Dolor cerca del codo cuando se flexiona la muñeca hacia atrás con resistencia.

Se puede realizar un ultrasonido para confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

Inicialmente aplicar hielo en la parte externa del codo de 2 a 3 veces por día y posterior al esfuerzo.

Medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINES)

Fisioterapia convencional.

Terapia con onda de choque dependiendo de la cronicidad.


Bibliografia


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Que son las poleas, lesión y tratamiento

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón
Especialista en medicina del deporte en CEVAFIN

Polea en la mano se refiere a: porciones anulares y en forma de cruz de la vaina fibrosa del dedo sobre la vaina o cápsula sinovial.

Las poleas ayudan a fortalecer las vainas sinoviales que envuelven al tendón ya sea flexor o extensor, las vainas ayudan a la lubricación y nutrición del mismo y facilitan la función de deslizamiento, evitan que el tendón tome una forma de cuerda de arco (se separe del hueso) y permiten un eficiente punto de apoyo para la flexión y extensión de los dedos.

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Fig1: anatomía de las poleas y distribución (anulares y cruzadas.)

La principal lesión se denomina lesión en cuerda de arco y está dada por la ruptura de una polea que permite la separación del tendón del hueso, dando la apariencia de una cuerda en un arco.

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Fig2: Arriba, función normal de las poleas en dedos, abajo lesión de polea y tendón en forma de arco.

Estadísticamente se ha observado que el sistema articular de poleas es mucho más fuerte en los escaladores asiduos que en los individuos sedentarios; en los escaladores hay lo que llamamos una adaptación degenerativa (o evolutiva) de la mano del escalador que se fortalece con el entrenamiento y el tiempo.

Pero también es cierto que esas mismas prácticas de escaladas con movimientos repetitivos, con cargas, tensiones y sobrecargas; que a la vez fortalecen, se acercan mucho a su máxima tolerancia con el peligro de una inminente ruptura de las mismas. La ruptura se produce cuando aparece esa sobrecarga sobrepasando el limite anatómico de sostenibilidad. La principal causa mecánica son los agarres en flexión conocidas como arco y medio arco.

Síntomas

Dolor. La inflamación en la gran mayoría de las veces es imperceptible.

La ruptura de una polea en la mayoría de las ocasiones se siente y/o se escucha un chasquido, algo así como la ruptura de una cuerda en tensión.

La principal prueba para confirmar el diagnóstico es el Ultrasonido, que debe ser realizada por un radiólogo familiarizado con el tema. Las diferencias son de milímetros. La medida entre el tendón y los huesos de la mano (TH) orientan sobre la gravedad de la lesión, lo cual es muy importante para realizar un adecuado tratamiento. Toda distancia TH superior a 1 mm en reposo orienta a una lesión del sistema de poleas. Realizando una flexión resistida de la falange distal (ver figura ecográfica), se establecen 4 opciones:

1. TH < a 3 mm en zona A2 orienta a ruptura incompleta de dicha polea. 2. TH mayor o igual a 3 mm en zona A2 orienta a ruptura completa de dicha polea. 3. TH mayor o igual a 5 mm en zona A2-A3 orienta a ruptura combinada de dichas poleas 4. TH mayor o igual a 2.5 mm en zona A orienta a ruptura completa de dicha polea img3

Tratamiento.

Una vez realizado el diagnóstico, dependiendo del grado de lesión se puede optar por un tratamiento con fisioterapia, inmovilización o reparación de manera quirúrgica en el peor de los casos.

Esta lesión tiene buen pronóstico si se diagnostica a tiempo por un especialista con experiencia en tratamiento de escaladores ya que si no es diagnosticado a tiempo puede llevar a lesiones consecutivas de las demás poleas del dedo causando así una complicación mayor en el tratamiento y pronóstico de dicha lesión.


Bibliografia


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Fisiología articular: A. Kapandji/ versión española de Maria la Torre Locombo
Biomecánica clínica del aparato locomotor/Rodrigo Miralles Marreno, Iris Miralle Rull
Biomecánica clínica de los tejidos y articulaciones del aparato locomotor/ Rodrigo Miralles Marreno, Iris Miralle Rull.

Lesiones más comunes en escaladores

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón
Especialista en medicina del deporte en CEVAFIN

Para poder abordar este tema tenemos que tomar en cuenta variables importantes como el sexo, edad, experiencia y destreza del escalador.

Tomando en cuenta esto y los estudios recientes podemos saber que las podemos dividir en lesiones de miembro superior y de miembro inferior siendo menos comunes las segundas. Al desglosar las lesiones del miembro superior por región, la mayor concentración se observó en lesiones de la mano 37,7%, seguidas por las de hombro 22,1% y finalmente las de codo 15,6 %, considerando la totalidad de las lesiones registradas, aquellas que comprometen tendones o bursas son las más frecuentes, con un 48,4 %.

La localización de las lesiones más comunes del escalador en miembro superior son: manos y dedos (tendinitis) normalmente flexores de los dedos, lesión de alguna de las poleas, lesiones de músculos lumbricales, lesión y/o ruptura de capsula articular comúnmente la interfalangica y en traumatismos las fracturas que son menos frecuentes. En segundo término están las lesiones de hombro, que de nuevo podemos dividir en tendinosas, musculares o articulares, siendo las más comunes la tendinitis bicipital, seguida de la tendinitis del supraespinoso, lesión del manguito rotador, bursitis, luxación y lesiones musculares.

En el codo tenemos tendinopatías, luxaciones, y lesiones ligamentarias, normalmente causadas por caídas o un mal agarre.
En miembros inferiores podemos presentar lesiones comunes de los tendones de los grupos músculos que se ocupan para hacer palanca en posiciones difíciles o para soportar el peso con cambios de la vertical y de los rangos articulares.

Esto podría explicarse ya que los movimientos repetitivos característicos de este deporte demandan estas estructuras con cargas no habituales, que aumentan proporcionalmente al grado de inclinación del eje del cuerpo respecto a la vertical, y los movimientos que exigen la generación de fuerza explosiva. Así mismo, la dificultad de la técnica implica realizar posiciones que demandan rangos articulares exagerados y la acción de músculos en situación de desventaja mecánica.

Los períodos de recuperación relativa son, asimismo, demasiado breves por lo que las estructuras en riesgo no alcanzan a recuperar lo suficiente.

Solo el 50% de los lesionados en escalada acude a un especialista.

Posteriormente desglosaremos cada una de las lesiones en este blog.


Bibliografia


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Ondas De Choque En Lesiones Crónicas De Corredores

Dr. Roberto Rodríguez Nava.
Especialista en medicina del deporte y actividad física en CEVAFIN

Las lesiones no traumáticas más frecuentes entre corredores de distancias largas son las tendinitis (rotuliana y de Aquiles), periostitis y la fascitis plantar, lesiones por lo regular crónicas, son originadas por sobrecargas, en ocasiones funcionales, a las que se somete el organismo humano en el proceso del entrenamiento. Se consideran lesiones por sobreuso o abuso.

La mayoría de las veces pasan el estado agudo con mínima sintomatología, el dolor regional es por la mañana, al iniciar la fase de apoyo, como al principio el dolor es tolerable se suele hacer poco o ningún caso a este, ya que con unos pasos o movimientos de flexibilidad el dolor cede y rara vez se presenta durante el ejercicio. Con el paso de los días el dolor se va incrementado, tarda más en aliviarse, si no se atiende sigue progresando, luego es constante durante el día, aunque no se elimina, es de baja intensidad, permite realizar el trabajo con molestias, hasta que llega el momento que impide realizar la carrera, por lo que se opta por no realizar entrenamiento por algunos días, sin ejercicio, con lo que la molestia tiende a reducirse, pero se vuelve a presentar en cuanto se reinicia la actividad, se forma un círculo vicioso, dolor-reposo-dolor, hasta que resulta ser prácticamente incapacitante.

En la mayoría de los casos es cuando se acude con el médico, con un problema crónico que requiere tratamiento específico y que es muy resistente a la fisioterapia convencional.
El tratamiento ideal para estas lesiones crónicas es con ondas de choque. El tratamiento con ondas de choque es un procedimiento conservador, no invasivo que facilita una alternativa real a la cirugía de diversos padecimientos del sistema locomotor. No existe otra técnica de tratamiento conservador que haya sido objeto de tantos trabajos de investigación científica en los últimos años.
Las ondas de choque son impulsos acústicos que se caracterizan por amplitudes de presión positivas elevadas. Pueden trasmitir brevemente energía, desde su lugar de origen a zonas alejadas, por ejemplo a tejidos profundos.

El efecto inmediato es incrementar el riego sanguíneo local, producir un proceso inflamatorio agudo y facilitar la eliminación del dolor y la inflamación crónica. Las primeras descargas pueden producir dolor, desde luego no incapacitante, que se alivia rápidamente.

Este tratamiento no facilita la curación inmediata, es a mediano y largo plazo que se logra el efecto terapéutico, posterior a tres o más sesiones. Es importante señalar que el éxito del tratamiento con ondas de choque, depende de la dosis aplicada, de la frecuencia de los impulsos y de los intervalos entre las sesiones, idealmente en forma semanal.
Cuando se aplica esta técnica terapéutica es necesario no utilizar medicamentos antiinflamatorios para lograr un buen resultado.


Bibliografia


Dreisilker, Ulrich. Shock Wave Therapy in Practice, Level 10: Enthesiopathies. 1st edition, October 2010, Germany.
Lohrer, Heinz and Gerdesmeyer, Ludger: Shock Wave Therapy in Practice, Level 10: Multidisciplinary Medical Applications. 1st edition, October 2014, Germany.

Esguince de Tobillo

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón.
Especialista en medicina del deporte y actividad física en CEVAFIN

La articulación del tobillo está formada por la tibia, el peroné y el astrágalo. Realiza movimientos de flexión, extensión y una pequeña rotación.

La estabilidad está dada por los ligamentos, en su parte medial se estabiliza por un fuerte ligamento fibroso llamado ligamento deltoideo.

Los esguinces de este ligamento no son muy frecuentes (esguinces en eversión, el pie se tuerce hacia el exterior) representan menos del 20 % de los todos los esguinces de tobillo.

En la parte externa del tobillo (lado lateral), la articulación está estabilizada por tres ligamentos más pequeños; el peroneoastragalino anterior, el peroneocalcáneo y el peroneoastragalino posterior.

Los esguinces de cualquiera de estos ligamentos (esguinces por inversión; el pie tuerce hacia adentro) representan más de 80 % de todos los esguinces, principalmente el ligamento peroneoastragalino anterior. La lesión de este ligamento provoca inflamación y dolor en la parte exterior del tobillo.

La lesión completa de los tres ligamentos, provoca inestabilidad del tobillo y alto riesgo de luxación o fractura.

CLASIFICACIÓN

Según la lesión existen tres grados:

-1er grado: hay distención (estiramiento) de las fibras y lesiones microscópicas. La articulación se mantiene estable y en general permite caminar con ligeras molestias.

-2do grado, existe ruptura parcial de algunas fibras. El dolor e inflamación aparecen rápido, y se acompaña de dolor moderado o severo, tenemos cierta inestabilidad. Es frecuente que aparezca una equimosis, (mancha morada) en la parte lateral del pie a los pocos días, como consecuencia del sangrado al romperse las fibras.

-3er grado, Hay ruptura completa de algún ligamento, existe dolor severo, inflamación importante, inestabilidad e incapacidad para el apoyo. Este puede requerir manejo quirúrgico dependiendo de estabilidad articular.

TRATAMIENTO.

El tratamiento inmediato de cualquier lesión consiste en la aplicación del protocolo RICE – reposo, hielo, compresión mediante vendaje funcional y elevación, acudir a un especialista para la valoración y clasificación del esguince ya que con esto se define el tratamiento a seguir.

En ningún caso se debe aplicar calor, masaje ni correr o hacer ejercicio, pues el objetivo es garantizar la disminución de la hemorragia y la inflamación en el área lesionada

La mayoría de los esguinces de tobillo tardan en curar de 2 a 6 semanas, sin embargo, los esguinces graves pueden necesitar hasta 12 semanas.

Actualmente contamos con protocolos de tratamientos muy efectivos para la rápida rehabilitación del deportista, el diagnostico preciso, clasificación inmediata y la fisioterapia en conjunto con el medicamento indicado hacen que el tiempo de recuperación sea mucho menor, y que el deportista regrese a su actividad tempranamente. La inmovilización puede ser indicada o no dependiendo del grado y la inestabilidad de la articulación.

Con un buen diagnóstico y tratamiento (fisioterapia y rehabilitación) estamos hablando de un periodo de 2-3 semanas de recuperación total de un esguince hasta de segundo grado el de tercer grado se deberá valorar.

REHABILITACIÓN.

La rehabilitación busca minimizar las probabilidades de sufrir nuevos esguinces en esa articulación. Es quizá la parte más importante de su proceso de recuperación y debe incluir ejercicios de flexibilidad, equilibrio, estiramiento, fortalecimiento y protocolos de ejercicios específicos.

En este periodo se pueden utilizar vendajes funcionales para proporcionar estabilidad mientras se recupera la función completa.

Inicialmente se recomiendan ejercicios sin apoyar.

En una segunda etapa, se realizarán ejercicios contra una resistencia, cada vez mayor, para recuperar la fortaleza y la estabilidad completa del tobillo.

Durante la tercera etapa se realizarán ejercicios en pié, para recuperación del equilibrio, la propiocepción y el fortalecimiento muscular completo.


Bibliografia

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Ayad AE, Ghaly N, Ragab R, Majeed S, Nassar H, Al Jalabi A, Schug SA. Expert Panel Consensus Recommendations for the Pharmacological Treatment of Acute Pain in the Middle East Region. Journal of International Medical Research, 2012.
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Cardenas-Estrada E. Oliveira LG, Abad HL, Elayan F, KHALifa N, El-Husseini T. Efficacy anda safety of celecoxib in the treatment of acute pain due to ankle sprain in a latin american and middle Eastern population. J International Medical
Chan KW, Ding BC, Mroczek KJ. Acute and chronic lateral ankle instability in the athlete. Bulletin of the NYU.
Chinn L, Hertel J. Rehabilitation of ankle and foot injuries in athletes. Clinics in sports medicine, 2010.

Lumbalgia en el Corredor

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón.
Especialista en medicina del deporte y actividad física CEVAFIN

La lumbalgia se caracteriza por dolor que se presenta en la parte baja de la espalda (zona lumbar), el cual afecta entre el 60-80% de las personas en algún momento de sus vidas.

Puede ser por varias causas que pueden ser desde una mala postura, una hernia lumbar o incluso puede ser de origen tumoral.

La lumbalgia en el corredor suele ser de origen mecánico, postural o por una mala técnica, así como por no realizar trabajo de fuerza como complementó del entrenamiento (principalmente por debilidad de los músculos lumbares y abdominales). Otras causas suelen de origen traumático, inflamatorio, infeccioso, por alteraciones de la alineación de la columna, lesiones músculo ligamentarias.

En el corredor es muy importante realizar estudios de mecánica y de técnica de carrera, muchas veces este dolor desaparece con sólo utilizar el calzado adecuado.

La columna lumbar se compone de 5 vértebras, separadas por discos intervertebrales que brindan sostén, soportan, dirigen las cargas y absorben los impactos que son transmitidos, ya sea de lo siembras superiores y tórax o de los miembros inferiores.

Durante el entrenamiento o competencia un corredor puede ejercer una fuerza de 3 veces su peso, esto es resultado de los impactos que recibe el tobillo, rodilla cadera y la carga que se recibe del miembro superior transmitida por la columna lumbar, llevando esto a una sobre carga importante, por lo tanto correr largas distancias hacen que se aumente el riesgo de desarrollar una lumbalgia.

Una buena técnica al correr ayuda no solamente a mejorar el rendimiento, en el estudio de la técnica incluye, amplitud de zancada, postura y mecánica de la columna la cual debe ser natural con la cabeza al frente y los brazos relajados.

Es muy importante tener un balance que hay entre la musculatura abdominal y la musculatura lumbar ya que si hay diferencias importantes se pueden generar mecanismos de compensación muscular para equilibrar las presiones aumentando así el riesgo de lumbalgia.

Existe evidencia que indica que el realizar ejercicios de estiramiento antes y después de cada entrenamiento y carrera aminora la posibilidad de sufrir una lumbalgia.

Una vez que haya aparecido dolor es importante recurrir a una revisión por un especialista para determinar si se trata de una lesión por la actividad física o si tiene otra causa, sea cual sea el panorama se debe recurrir a un tratamiento adecuado y oportuno para evitar que el dolor se agrave y llegue a ser incapacitante. Si se determina que las molestias se están dando por una causa mecánica se debe hacer una revisión global que incluya aspectos biomecánicos, el tipo e intensidad del entrenamiento, alteraciones posturales y actividades de la vida diaria.

Las lumbalgias son tratadas por terapia física con distintos tipos de agentes físicos como compresas, corrientes eléctricas, hidroterapia, entre otros, ejercicios de educación y corrección postural, así como el fortalecimiento de músculos lumbares y abdominales.


Referencias

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Embarazo

La actividad física durante el embarazo puede ayudar a mejorar la función cardiovascular y mantener una buena función musculo-esquelética, además, ayuda a mantener una postura correcta, evita un aumento excesivo de peso y hace más fácil el retorno a tu peso ideal post parto, disminuye también molestias digestivas y el estreñimiento, reduce la ansiedad y mantiene un bienestar psicológico, por lo tanto disminuye la probabilidad de sufrir depresión e insomnio además de que continuas con tus hábitos de vida saludables.

El ejercicio durante el embarazo mantiene los niveles de tensión arterial y mantiene los niveles de glucosa por lo tanto previene la diabetes gestacional, acorta el tiempo de parto y hospitalización postparto.

En CEVAFIN realizamos evaluaciones y prescripciones de ejercicio específicas y en conjunto con tu ginecólogo para permitir que tengas un embarazo más placentero seguro y agradable.

Paquete prescripción de ejercicio en embarazo y numero de sesiones:

Consulta de especialidad (control médico deportivo)
Sesiones 2

Electrocardiograma en reposo
Sesiones 1

Espirometría (valoración funcional pulmonar)
Sesiones 1

Cálculo de gasto energético basal
Sesiones 1

Antropometría (composición corporal)
Sesiones 1

Determinación V02 máximo indirecto (capacidad física)
Sesiones 1

Prescripción programas de ejercicio
Sesiones 1

Para mayor información de nuestros servicios comunicate al 5687-4429
CEVAFIN

La deshidratación del deportista

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón. Especialista en medicina del deporte y actividad física CEVAFIN

Deshidratación es la pérdida dinámica de agua corporal debida al sudor a lo largo de un ejercicio físico sin reposición de fluidos, o donde la reposición de fluidos no compensa la proporción de fluido perdido.

En contraste, la hipo hidratación se refiere al estado o nivel de hidratación tras la pérdida de una cierta cantidad de agua corporal desde el cuerpo.

Puede producirse por un aumento en las pérdidas hídricas, por un menor aporte de líquidos o bien por una combinación de ambos factores al mismo tiempo.

El 80% de la energía utilizada para la contracción muscular se libera en forma de calor, razón por la cual el cuerpo la debe eliminar para no provocar un aumento excesivo de la temperatura corporal.

La evaporación del agua a través de la piel (sudoración) a parte de enfriar el cuerpo, provoca una importante pérdida de líquido corporal.

Las condiciones ambientales pueden afectar también por ejemplo, si la humedad es elevada, la evaporación del sudor se va a ver dificultada, por lo que la temperatura corporal se incrementa.

El organismo reacciona provocando una mayor sudoración, perdiéndose más agua y electrolitos, con el consiguiente riesgo de deshidratación que, según su extensión, disminuirá el rendimiento deportivo.

La proporción máxima teórica de evaporación es aproximadamente 180 ml/h en un sujeto masculino de 70 kg. Esto implica una eliminación próxima al 80% del máximo calor producido. Además, a intensidades máximas de ejercicio el calor restante debe ser eliminado por la refrigeración directa de la piel, como puede ser mediante el aire o agua cercano.

Cuando perdemos agua corporal, siempre lo hacemos arrastrando sales minerales. Los iones eliminados dependen de la vía de salida, así en el sudor se pierde Na+ (unos 40 mEq/l); K+ (unos 3 mEq/l); Cl- (unos 40 mEq/l); en la diarrea, por término medio son: Na+ 100 mEq/l; K+ 30-40 mEq/l; Cl- 40 mEq/l y CO3H- (bicarbonato) 22mEq/l. (Cuevas, 1999).

Podemos establecer dos tipos principales de deshidratación:

Deshidratación hipertónica: El agua pasa de la célula al espacio intercelular. Causas: pérdida excesiva de agua por sudoración o diarrea y también por déficit de aporte de agua. Síntomas: sed intensa, cuerpo seco y caliente, vómitos, desorientación, orina escasa, globos oculares hundidos, taquicardia y a veces hipotensión si la deshidratación es grave. El problema comienza cuando la pérdida de agua es de un 5% del peso corporal (Cuevas, 1999).

Deshidratación hipotónica: El líquido extracelular se desvía al interior de la célula. Causas: aporte exclusivo de agua durante diarreas, vómitos o sudoración profusa. Síntomas: debilidad sin sed, fatiga, calambres musculares y disminución de la concentración de electrolitos sanguíneos. Es lo que vulgarmente se denomina “intoxicación por agua” (Cuevas, 1999).

Entre los deportes con un alto riesgo de deshidratación, podemos destacar el ciclismo. Los ciclistas tienden a presentar mayores problemas de deshidratación porque al ir en bicicleta el sudor se evapora rápidamente, lo que les hace subestimar su pérdida de líquidos.

La reposición de fluidos en el deportista

La, la ingestión de fluidos durante el ejercicio proporciona una fuente de energía con el carbohidrato, completando las reservas gastadas, y abasteciendo de agua y electrolitos reemplazando las perdidas por sudor.

De esta forma, existen varias reglas generales fáciles de seguir para la reposición de líquidos.

La pauta generalmente aceptada para los climas cálidos, en el caso de los ciclistas, es que se beban dos botellas estándar de agua (0,6 litros) por cada hora y tengan una micción de orina clara al menos cada hora y media.

La imposibilidad de orinar o la emisión de una orina amarilla indican deshidratación. En algunos eventos deportivos no basta con la simple rehidratación por vía oral y deben utilizarse vías alternativas. Tal es el caso de los triatletas del Ironman, quienes en ciertas ocasiones deben recibir fluidos intravenosos para rehidratarse una vez llegados a meta.

Este tipo de rehidratación sólo debería utilizarse cuando hay clara evidencia de que: a) el atleta tiene deshidratación significativa (caracterizado por la mucosa de las membranas secas, la incapacidad de escupir, globo ocular hundido, etc.); b) la deshidratación causa inestabilidad cardiovascular significativa u otro problema específico médico; c) la deshidratación no puede tratarse efectivamente por una reposición oral; y d) si el paciente está inconsciente y las concentraciones de sodio en suero son mayores a 130 mmol/L.

Tipos de bebidas utilizadas en el deporte

Los electrolitos perdidos por el sudor pueden y deben reponerse después del ejercicio ingiriendo bebidas que contengan los electrolitos necesarios, sean comerciales o no. La leche es una buena fuente de sodio y potasio, el zumo de naranja también aporta potasio y el zumo de tomate es una fuente excelente de sodio y magnesio.

Tomar bebidas inapropiadas en cuanto a su concentración de sales y azúcares puede, además de retardar enormemente el vaciado gástrico, provocar un movimiento de líquidos de la sangre al intestino.

No existe una bebida ideal que satisfaga las demandas de todas las modalidades deportivas y sea bien tolerada por todos los deportistas. Es más, cada deportista necesita una bebida y una concentración determinada que se adapte bien a sus demandas y, lo más importante, que sea de su gusto.

Las características que debe tener una apropiada solución de rehidratación oral son:
• Proporcionar substrato.
• Reemplazar electrolitos.
• Reemplazar fluido
• Reforzar la absorción
• Sabroso
• Mantener el volumen plasmático.

Se han realizado numerosos estudios para saber cuál es la proporción ideal de hidratos de carbono en las bebidas deportivas. En general se admite que el vaciamiento gástrico se inhibe a medida que aumenta la concentración de los hidratos de carbono de una bebida.

Un vaciamiento gástrico lento puede causar deshidratación, alteración de la disipación de calor, calambres abdominales y diarrea. Las concentraciones de hidratos de carbono recomendadas oscilan entre

Conclusiones
1. La deshidratación puede acontecer bajo diferentes circunstancias, si bien, su aparición es directamente proporcional a la duración del ejercicio y la cantidad de calor que haya durante el transcurso del mismo.

2. Para que la deshidratación no afecte a nuestro rendimiento deportivo es necesario una correcta rehidratación durante el transcurso del ejercicio físico.

3. Las bebidas administradas para reponer electrolitos durante el ejercicio deberán tener hidratos de carbono en concentraciones reducidas (5-8%), así como permanecer a temperaturas entre 10 y 15ºC, lo cual permitirá que el vaciamiento gástrico sea rápido.

4. Es necesario conocer bien a nuestros deportistas y las pruebas que realizan para saber en qué situación de hidratación deben de competir, con qué frecuencia hidratarse y qué bebida es la más eficaz. Además, cada atleta tiene unas determinadas pérdidas y necesidades de ingesta por lo que es recomendable utilizar los entrenamientos para experimentar con diferentes bebidas.

Dudas a sinuhe.rodriguez@cevafin.com

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Grandjean, A.C.; Reimers, K.J.; Haven, M.C.; Curtis, G.L. (2003) The Effect on

El zapato deportivo

Dr. Roberto Rodríguez Nava. Especialista en medicina del deporte y actividad física. Director General de  CEVAFIN

El pie es el elemento anatómico que sirve para trasladar la reacción del peso del cuerpo sobre el piso, tanto en la actividad física como en la vida diaria. Es evidente que se requiere un mayor mecanismo de amortiguación durante el desarrollo de la actividad deportiva, debido al impacto repetitivo del trote, la carrera o el salto. Es entendible entonces que el zapato a utilizar debe facilitar este mecanismo.

Afortunadamente en la actualidad existen una gran cantidad de marcas y modelos de zapatos deportivos, cada uno con características especiales para cada especialidad deportiva (correr, saltar, jugar basquetbol, tenis, voleibol, futbol, etc.), para los diferentes tipos de terreno  (superficies duras, blandas, deslizantes, etc.), para las diferentes formas del pie (griego con el segundo dedo dominante, egipcio primer dedo dominante o cuadrado con todos los dedos casi iguales) , para los diferentes tipos de pisadas (pronación, supinación, neutro, pie cavo o pie plano)  por lo tanto habrá que probar de todos los modelos de acuerdo al deporte practicado y elegir el que mejor se adapte al pie y a la pisada de cada uno. Inclusive se puede elegir el calzado de acuerdo a la especialidad deportiva dentro de una misma disciplina, por ejemplo atletismo.

Pero ¿cuál es el mejor zapato?, en primer lugar aquel que reúna las características antes mencionadas, debe ser de acorde al pie del deportista y al deporte practicado. Lo ideal es realizar una prueba de pisada antes de adquirir el calzado.

Si nos centramos en la carrera, el calzado debe asegurar una eficiente amortiguación con el soporte en la suela de cada marca, gel, aire, celdas de hexalite, etc., debe tener un contriorte firme que asegure un apoyo adecuado y que evite desplazamientos laterales del talón, debe tener la porosidad suficiente para permitir la ventilación del pie durante el ejercicio y la posibilidad de reducir la humedad por la sudoración, además debe contar con un soporte anterior, en la punta, para proteger los dedos.

No existe el calzado ideal, pero debemos buscar el más adecuado para cada quien, no todos los zapatos funcionan igual para todas las personas. Un zapato que le ha quedado bien a un corredor, no necesariamente es útil para otro deportista, afortunadamente existen tantas marcas y modelos que se puede elegir con relativa facilidad el más conveniente.

El uso de un zapato inadecuado puede producir desde ampollas, fascitis (muy frecuentes en corredores de distancias largas), lesiones de tobillo, rodilla, cadera y columna vertebral. Muchas veces un dolor inexplicable en la rodilla de un corredor tiene su origen en un calzado inapropiado.

Por otro lado, además del calzado adecuado es necesario ser muy cuidadoso con la durabilidad de este, por lo regular un zapato deportivo puede durar entre 800 y 1500 km, después de esta distancia, se pierden las características ideales, el rendimiento se reduce y el riesgo de lesiones aumenta.

El zapato debe ser atado firmemente, sin exagerar para no producir alteraciones circulatorias, pero bien sujeto para evitar desplazamiento del pie en el interior del calzado durante la carrera que pudiera producir ampollas y favorecer alguna otra lesión.

Aunque los zapatos sean adecuados, no se deben estrenar el día de la competencia, es conveniente que estos se vayan amoldando y adaptando al pie.

Entonces, ¿qué zapato deportivo debo comprar? El que se adapte mejor a la especialidad deportiva que se practica, al terreno donde se realiza la práctica o la competencia, que sea cómodo y de acuerdo a la forma y pisada del pie. Evitar comprar los zapatos de moda o los que estén en oferta o por el gusto de los colores o el modelo, hay que elegir el más adecuado para cada quien. ¿Fácil no?

Dudas a contacto@cevafin.com

Lesiones musculares (desgarres, tirones, jalones, etc.)

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón. Especialista en medicina del deporte y actividad física CEVAFIN

Las lesiones musculares son muy frecuentes en el mundo del deporte y son conocidas por varios sobrenombres como tirón, desgarre, jalón, etc.

Los estudios epidemiológicos más recientes muestran que las lesiones musculares suponen más del 30% de todas las lesiones.

A pesar de su alta frecuencia y del interés por buscar soluciones, existe poca evidencia científica en aspectos tan importantes como son la prevención y el tratamiento. Algunos puntos débiles los resaltamos a continuación:

El diagnostico de las lesiones musculares se basa en la clínica, fundamentalmente en la sintomatología y especialmente en la anamnesis del mecanismo de lesión, y en la exploración física. Los estudios de imagen mediante la ecografía musculo-esquelética y la resonancia magnética (RM) son complementarios, a pesar de que cada vez pueden ser más útiles a la hora de confirmar un diagnostico y sobre todo emitir un pronóstico.

No se dispone de un marcador bioquímico lo bastante específico que ayude al diagnostico de gravedad y al pronóstico definitivo de cada una de las diferentes lesiones musculares.

Los síntomas son dolor durante el ejercicio, que aumenta al utilizar el músculo afectado, inflamación y disminución de la función.

La pauta de tratamiento de las lesiones musculares no sigue un modelo único, a pesar de que no se han modificado mucho las diferentes alternativas. Últimamente, se han abierto nuevas expectativas gracias a la investigación en el ámbito de la reparación y de la regeneración biológica.

El tratamiento inicial siempre debe ser hielo las primeras 72 horas y el diagnóstico  temprano ayuda a una pronta recuperación, la fisioterapia está indicada y es  lo mejor para tratar este tipo de lesiones  ya que ayuda a desinflamar y a que la cicatrización sea adecuada y más rápida, así como a retirar el dolor, las lesiones musculares se pueden clasificar en grados siendo las de primer gradó las más leves.

El periodo de cicatrización de una lesión muscular va de 2 a tres semanas periodo durante el cual el ejercicio está limitado ya sea parcial o totalmente, para permitir que se forme una cicatriz de buena calidad.

Estas lesiones se pueden prevenir con un buen programa de entrenamiento, elasticidad y con periodos de recuperación adecuados a tu carga de trabajo.

Recuerda que siempre debes acudir a un médico especialista; en estos casos, los masajistas, sobadores, etc ……podrían agravar la lesión.

Dudas a sinuhe.rodriguez@cevafin.com


Referencias

Wapner KL, Parekh SG. Heel pain. In: DeLee JC, Drez D Jr, Miller MD, eds. DeLee and Drez’sOrthopaedic Sports Medicine. 3rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2009:section F.

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Silverstein JA, Moeller JL, Hutchinson MR.Common issues in orthopedics. In: Rakel RE, ed. Textbook of Family Medicine. 8th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier;2011:chap 30