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Que son las poleas, lesión y tratamiento

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón
Especialista en medicina del deporte en CEVAFIN

Polea en la mano se refiere a: porciones anulares y en forma de cruz de la vaina fibrosa del dedo sobre la vaina o cápsula sinovial.

Las poleas ayudan a fortalecer las vainas sinoviales que envuelven al tendón ya sea flexor o extensor, las vainas ayudan a la lubricación y nutrición del mismo y facilitan la función de deslizamiento, evitan que el tendón tome una forma de cuerda de arco (se separe del hueso) y permiten un eficiente punto de apoyo para la flexión y extensión de los dedos.

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Fig1: anatomía de las poleas y distribución (anulares y cruzadas.)

La principal lesión se denomina lesión en cuerda de arco y está dada por la ruptura de una polea que permite la separación del tendón del hueso, dando la apariencia de una cuerda en un arco.

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Fig2: Arriba, función normal de las poleas en dedos, abajo lesión de polea y tendón en forma de arco.

Estadísticamente se ha observado que el sistema articular de poleas es mucho más fuerte en los escaladores asiduos que en los individuos sedentarios; en los escaladores hay lo que llamamos una adaptación degenerativa (o evolutiva) de la mano del escalador que se fortalece con el entrenamiento y el tiempo.

Pero también es cierto que esas mismas prácticas de escaladas con movimientos repetitivos, con cargas, tensiones y sobrecargas; que a la vez fortalecen, se acercan mucho a su máxima tolerancia con el peligro de una inminente ruptura de las mismas. La ruptura se produce cuando aparece esa sobrecarga sobrepasando el limite anatómico de sostenibilidad. La principal causa mecánica son los agarres en flexión conocidas como arco y medio arco.

Síntomas

Dolor. La inflamación en la gran mayoría de las veces es imperceptible.

La ruptura de una polea en la mayoría de las ocasiones se siente y/o se escucha un chasquido, algo así como la ruptura de una cuerda en tensión.

La principal prueba para confirmar el diagnóstico es el Ultrasonido, que debe ser realizada por un radiólogo familiarizado con el tema. Las diferencias son de milímetros. La medida entre el tendón y los huesos de la mano (TH) orientan sobre la gravedad de la lesión, lo cual es muy importante para realizar un adecuado tratamiento. Toda distancia TH superior a 1 mm en reposo orienta a una lesión del sistema de poleas. Realizando una flexión resistida de la falange distal (ver figura ecográfica), se establecen 4 opciones:

1. TH < a 3 mm en zona A2 orienta a ruptura incompleta de dicha polea. 2. TH mayor o igual a 3 mm en zona A2 orienta a ruptura completa de dicha polea. 3. TH mayor o igual a 5 mm en zona A2-A3 orienta a ruptura combinada de dichas poleas 4. TH mayor o igual a 2.5 mm en zona A orienta a ruptura completa de dicha polea img3

Tratamiento.

Una vez realizado el diagnóstico, dependiendo del grado de lesión se puede optar por un tratamiento con fisioterapia, inmovilización o reparación de manera quirúrgica en el peor de los casos.

Esta lesión tiene buen pronóstico si se diagnostica a tiempo por un especialista con experiencia en tratamiento de escaladores ya que si no es diagnosticado a tiempo puede llevar a lesiones consecutivas de las demás poleas del dedo causando así una complicación mayor en el tratamiento y pronóstico de dicha lesión.


Bibliografia


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Fisiología articular: A. Kapandji/ versión española de Maria la Torre Locombo
Biomecánica clínica del aparato locomotor/Rodrigo Miralles Marreno, Iris Miralle Rull
Biomecánica clínica de los tejidos y articulaciones del aparato locomotor/ Rodrigo Miralles Marreno, Iris Miralle Rull.

Lesiones más comunes en escaladores

Dr. Sinuhé Rodríguez Cerón
Especialista en medicina del deporte en CEVAFIN

Para poder abordar este tema tenemos que tomar en cuenta variables importantes como el sexo, edad, experiencia y destreza del escalador.

Tomando en cuenta esto y los estudios recientes podemos saber que las podemos dividir en lesiones de miembro superior y de miembro inferior siendo menos comunes las segundas. Al desglosar las lesiones del miembro superior por región, la mayor concentración se observó en lesiones de la mano 37,7%, seguidas por las de hombro 22,1% y finalmente las de codo 15,6 %, considerando la totalidad de las lesiones registradas, aquellas que comprometen tendones o bursas son las más frecuentes, con un 48,4 %.

La localización de las lesiones más comunes del escalador en miembro superior son: manos y dedos (tendinitis) normalmente flexores de los dedos, lesión de alguna de las poleas, lesiones de músculos lumbricales, lesión y/o ruptura de capsula articular comúnmente la interfalangica y en traumatismos las fracturas que son menos frecuentes. En segundo término están las lesiones de hombro, que de nuevo podemos dividir en tendinosas, musculares o articulares, siendo las más comunes la tendinitis bicipital, seguida de la tendinitis del supraespinoso, lesión del manguito rotador, bursitis, luxación y lesiones musculares.

En el codo tenemos tendinopatías, luxaciones, y lesiones ligamentarias, normalmente causadas por caídas o un mal agarre.
En miembros inferiores podemos presentar lesiones comunes de los tendones de los grupos músculos que se ocupan para hacer palanca en posiciones difíciles o para soportar el peso con cambios de la vertical y de los rangos articulares.

Esto podría explicarse ya que los movimientos repetitivos característicos de este deporte demandan estas estructuras con cargas no habituales, que aumentan proporcionalmente al grado de inclinación del eje del cuerpo respecto a la vertical, y los movimientos que exigen la generación de fuerza explosiva. Así mismo, la dificultad de la técnica implica realizar posiciones que demandan rangos articulares exagerados y la acción de músculos en situación de desventaja mecánica.

Los períodos de recuperación relativa son, asimismo, demasiado breves por lo que las estructuras en riesgo no alcanzan a recuperar lo suficiente.

Solo el 50% de los lesionados en escalada acude a un especialista.

Posteriormente desglosaremos cada una de las lesiones en este blog.


Bibliografia


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